50 sombras de Grey


Pues sí, ayer vi 50 sombras de Grey. Es de esas veces en las que tienes dos horas libres y en vez de ver un partido de fútbol, decides que tras haber estado preparando una ponencia del lunes, prefieres ver una película con tu pareja, que casualmente quiere ver la película.
Debo señalar, que el famoso recopilatorio de hojas con pasta (llamar libro a eso me parece una falta de respeto) pudo conmigo y no fui capaz de pasar de la hoja 25 o 30. Por mi trabajo y por mis años relacionándome con gente del mundo de la literatura, han llegado a mis manos manuscritos infumables. Esta cosa se llevó la palma.
Claro, que para eso hay que analizar qué es 50 sombras de Grey y como nace. Esto es una cosa que perpetró una fan de Crepúsculo que dijo “voy a reescribir la historia, pero en vez de con vampiros, con un ricachón tarado de la cabeza y donde aparezca mucho la palabra teta, la palabra picha y estén todo el día follando”. Entre las incontables fans del género se creó un boom y un crítico lo calificó de “porno para mamás aburridas”. Éxito asegurado.
Como ya os digo, el libro me pareció de lo peor que he leído (y eso que parece ser que la traducción española es un ejemplo de profesionalidad y mejora las enormes carencias del original). Pero, casualmente suele ocurrir que los libros que son malos en cuanto a su técnica, pero cuentan algo interesante, funcionan en la gran pantalla. Otro día hablaré del Código daVinci.
Así que, basándome en eso, vi la película sin prejuicios de ningún tipo que me pudiera ocasionar haber intentado leer la novela.
La actriz me parece buena. Lo único salvable de la película. El actor, ni parece guapo, ni seductor, ni un tipo para despertar esa fascinación a “primera vista”. A ver, que sí, que vivimos en una sociedad en la que hay quien se aparea con Paquirrín o con Rosi de Palma, pero a ver… para despertar ese tipo de locura y esa admiración ciega, creo que debe haber algo más. Y en mi opinión, este chaval (del que ni recuerdo ni quiero recordar el nombre) no me parece que cumpla con el cometido principal (al igual que tampoco lo hacía el insípido de Crepúsculo).
Se supone que una película, debe transmitir un mensaje. Harry Potter puede transmitir valores de amistad, creer en uno mismo, no darse nunca por vencido… El señor de los anillos nos habla del compromiso con los demás y lo importante que es luchar cuando eres el único que puede hacer algo, por difícil que sea… Crepúsculo nos habla de lo importante que es echarse novio para ser alguien en el instituto… El Padrino nos habla de la importancia de la “Famiglia” y defender nuestro legado a toda costa… ¿De qué habla 50 sombras? Pues no sé si seré yo, pero lo único que he entendido es que si eres una niña virgen, llegará un millonetis que te compre muchos regalitos caros a cambio de tratarte como su juguete personal. Una mascota humana.
El argumento (¿Tiene argumento?) es lo más sencillo del mundo. Una muchacha que se supone inteligente (acaba de terminar su carrera con nota) se pega tres cuartos de película decidiendo si firma un contrato en el que la van a correr a gorrazos. En el camino le meten tres o cuatro polvos y se enamora de un tipo que de entrada le está diciendo que es un tarado sexual (“yo no hago el amor, yo follo duro”). Y cuando firma el contratito de marras llega el chaval, la ata a un potro de tortura y le mete 5 leñazos en el culo que la hacen sentirse una mierda pinchá en un palo. Porque aquí no se trata del dolor físico, sino de que la chavala se siente humillada. A ver, alma de cántaro… ¿No leíste lo que ponía el papelito? ¿No tienes Internet pa investigar? ¿No estás harta de ver trailers de películas (de las que dan en Antena3 a las 4 de la tarde) que te lo ponen todo muy interesante y luego dan ganas de abrirse las venas para acabar con tanto sufrimiento?
Sin entrar en polémicas sobre si el chaval es un maltratador (que en mi opinión no lo es, solo es una persona con necesidades afectivas no resueltas en la infancia, pero eso es otro tema), si la chavala es tonta de babero (va a ser que sí) o el peligroso mensaje de “mientras me regales coches, joyas, ordenadores y similares, dame los azotes que quieras” (el dame pan y llámame tonto de toda la vida), creo que la película es muy, pero que muy prescindible.
A todo esto, ¿esto no era algo erótico? Si mostrar los pechos de la muchacha cada 5 minutos es erótico, realmente ya sí que pueden ir parando el mundo. El erotismo no es mostrar tetas ni pichas (que no recuerdo que saliera ninguna, ni falta que hacía, pa que negarlo). El erotismo es mucho más y sinceramente, en esta historia yo no lo veo por ningún lado. Es algo así como aquella película de la ministra del cánon, Mentiras y Gordas. Que tras un par de horas de sexo sin control y drogas a tutiplén, el único mensaje claro que te quedaba era “si eres hombre drógate, trata a la mujer como basura, pero no chupes pollas, que te mueres”. Pero de sensualidad, erotismo, o algo similar… nada de nada en ninguna.

Y para despedirme hablaré del final. Como película, el final hubiese estado bien si acabase en el ascensor. Pero no, te meten un par de minutos de más que ni sirven para nada, ni aclaran nada más allá de que siguen vivos. Lástima, no vino un cataclismo nuclear y acabó con tanto sufrimiento.
Al final he visto una película que yo denomino “anuncio de compresas”. Como sabes que el producto final tiene su público, que lo necesita y que lo va a comprar sí o sí, lo que cuentes (y cómo lo cuentes) da igual, mientras sueltes cuatro momentos tontos, mujeres que parecen ser tratadas como princesas de cuento a cambio de algún oscuro secreto del hombretón que las empotra, y poco, muy poquito más.

Sin comentarios

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies. Este mensaje es fruto de la grandísima política que tenemos en este país sobre la legislación de Internet. Sí, qué haríamos sin las webs que muestran este mensaje ¿verdad?

ACEPTAR
Aviso de cookies